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Trazar puentes, no muros: la interdisciplinariedad como camino hacia la inclusión

  • megido0
  • 13 jul 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 13 jul 2025


“Solo desde un pensamiento abierto y dialógico puede construirse una escuela para todos.”  Adaptado de Bell, Orozco y Lema (2022)

Hay momentos en los que las viejas estructuras comienzan a crujir, no porque alguien las golpee, sino porque el mundo ya no cabe dentro de ellas. En educación, ese crujido es cada vez más audible. Los muros que alguna vez separaron disciplinas, enfoques e incluso cuerpos, hoy resultan demasiado rígidos para sostener la diversidad que late en las aulas. Las fronteras, antes tan claras, se vuelven difusas. Y tal vez no sea una señal de caos, sino de posibilidad.

En medio de ese movimiento, la propuesta de Bell, Orozco y Lema no irrumpe como un manifiesto, sino como una invitación serena y potente. Nos piden mirar la educación desde un lugar distinto, uno en el que los saberes no compiten, sino que se entrelazan. Donde la inclusión no se limita a la integración de estudiantes con necesidades específicas, sino que se convierte en una ética transversal que cuestiona las raíces mismas de nuestra forma de enseñar.

Pensar en clave interdisciplinaria no es un lujo para escuelas con tiempo o recursos. Es una urgencia profunda, una forma de estar en el mundo y de enseñar desde la conciencia de que ningún conocimiento es neutro ni aislado. Esta lectura nos confronta, nos incomoda y al mismo tiempo nos abre una puerta: una que lleva a una escuela más humana, más dialogante, más libre.


La interdisciplinariedad no como estrategia, sino como manera de mirar el mundo

Durante demasiado tiempo, la educación se ha construido como un mosaico fragmentado. Cada asignatura con su espacio, cada especialista con su lenguaje, cada alumno etiquetado por sus carencias o talentos como si de piezas de un inventario se tratara. Esta forma de organizar el conocimiento, heredada de una lógica industrial y jerárquica, no solo limita el aprendizaje, sino que acalla muchas voces que no encajan en el molde.

Sin embargo, hay otras formas de entender lo educativo. La interdisciplinariedad que proponen los autores no consiste en yuxtaponer contenidos ni en decorar el currículo con pinceladas de otras áreas. Lo que plantean es una transformación profunda en la manera de pensar, una pedagogía que reconozca la complejidad del mundo y la traduzca en un aula capaz de dialogar con esa complejidad sin miedo ni reduccionismos.

Esta mirada interdisciplinaria exige humildad. Implica admitir que ningún saber es suficiente por sí solo y que solo en el encuentro, a veces tenso, a veces revelador, entre distintas formas de conocimiento, podemos abrir caminos hacia una comprensión más rica y más justa de la realidad. Y si el mundo que habitamos ya no es lineal ni homogéneo, ¿por qué habría de serlo nuestra escuela?

Cuando el aula se vuelve un lugar para entrelazar mundos

Pensar la escuela como un espacio donde confluyen saberes, tiempos y vidas diversas no es una moda ni una innovación más. Es una necesidad ética. La interdisciplinariedad que proponen los autores no es una técnica ni una herramienta didáctica al servicio de una eficiencia renovada. Es una forma de romper silencios. De visibilizar aquello que no suele tener cabida en los márgenes del currículo. De ensanchar las posibilidades de lo que se enseña, pero también de lo que se aprende al enseñar.

Tal vez la pregunta ya no sea cómo integrar disciplinas o cómo adaptar contenidos. Tal vez lo que toca ahora sea revisar desde dónde estamos enseñando. Desde qué visión del conocimiento, desde qué idea de humanidad, desde qué relación con la otredad. Porque una escuela que aspire a ser inclusiva no puede sostenerse sobre compartimentos estancos. Necesita grietas. Necesita puentes. Necesita preguntas que nos incomoden lo suficiente como para desear cambiarlas por otras mejores.

Y si algo de todo esto nos toca, aunque sea una mínima fibra, quizá sea momento de comenzar. No desde cero, sino desde lo que ya somos. Desde la experiencia que nos habita. Desde la posibilidad de volver a mirar el aula como un territorio de cruces, donde la educación, más que instrucción, se convierte en conversación abierta entre mundos que se rozan y a veces logran comprenderse.

—JMegido


Referencias

Bell, R., Orozco, I., & Lema, B. (2022). Interdisciplinariedad, aproximación conceptual y algunas implicaciones para la educación inclusiva. Uniandes Episteme Revista Digital de Ciencia, Tecnología e Innovación, 9(1), 101–116. https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/episteme/article/view/3632

 
 
 

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